San Antonio de Cajamarca

San Antonio de Cajamarca

Los franciscanos llegaron a Cajamarca junto con los conquistadores y en ella fundaron convento e iglesia y se consagraron de lleno a la evangelización de su poblado valle y regiones circunvecinas el más célebre de sus primitivos misioneros fue infatigable Hermano Fr. Mateo de Jumilla. Se llegaron a fundar 13 prosperas Doctrinas de Indios, cuatro de las cuales llegaron a ser Guardianías e iglesias parroquiales. En el siglo XVIII se fundó también en la ciudad un hermoso Convento de Recolección en cuyo local “el mejor entre nuestra Recolectas del Perú, con tres preciosos claustros de piedra labrada”, funciona desde los días de la Independencia un Colegio. Poco antes de la emancipación, el convento e iglesia principal ya habían sido también quitados ala Orden y convertidos en parroquia secular.

Después de unas celebres misiones dadas por los Padres Descalzos de Lima y Ocopa y por reiteradas peticiones del pueblo cajamarquino volvieron los franciscanos a establecerse en esta ciudad, erigiendo en el antiguo convento de San Francisco en 1870, un Colegio de Propaganda Fide. Sus hijos, desde entonces, fueron desarrollando una admirable actividad misionera en la cuidad en el valle y en todo el departamento y aun fuera de él, desde el mar hasta el Marañón y desde casi el departamento de Ancash hasta las fronteras ecuatorianas. Dentro de casa los misioneros hicieron también notables reformas. Construyeron un modesto pero nuevo convento con tres amplios claustros y refaccionaron notablemente la monumental iglesia colonial. En los últimos años se ha continuado su mejoramiento, completando en 1959 las torres que faltaban a la iglesia, figurando entre los mejores monumentos hispánicos del Perú.

Adjunta la iglesia tiene una capaz y hermosa capilla dedicada a la Virgen de los Dolores cuya antiquísima devoción está muy arraigada en los habitantes de Cajamarca, siendo coronada en 1942.

A pesar de no ser parroquia y muy reducido el personal sin embargo, cumplen los Padres un rol muy importante en los fieles de esta ciudad. Atención al confesionario en la iglesia, varias capellanías y la docencia en varios colegios, más la asistencia a varias asociaciones religiosas, son algunos de los misterios sacerdotales del convento de Cajamarca. Es digna de consideración su biblioteca conventual con 7.000 volúmenes y sus respectivos catálogos. Últimamente, en lo que fue noviciado, se ha acondicionado un pequeño museo de arte