Santa Rosa de Ocopa

Santa Rosa de Ocopa

Situado al fondo de una fresca y florida rinconada del valle de Jauja, a seis kilómetros de la ciudad de Concepción. Lo fundo como Residencia de Misioneros en 1725 el P. Francisco De San José y fue elevado la categoría de Colegio Apostólico de Propaganda Fide en 1758. El Valle de Jauja había sido cristianizado por misioneros dominicos y franciscanos en los primeros decenios de la Conquista. Nuestra Orden tuvo desde aquellos tiempos en el Valle las Guardianías de Concepción, San Jerónimo y Mito, con numerosos pueblos anexos a ellas. Pasaron al clero secular después de mediados de siglo XVIII.

Ocopa desde sus primero años cumplió con creces los fines de su fundación. Ya en vida del fundador se restauraron las Misiones de Chanchamayo, Perené y Pangoa; se descubrieron las pampas del sacramento (1726) y la legendaria región del Gran Pajonal (1733); se navegaron los ríos Ene, Tambo y alto Ucayali y se comenzó la evangelización y civilización de todas esas regiones. La sublevación del rebelde Juan Santos (1742), echó por tierra toda esa obra misionera lograda a fuerza de sudores y sangre. La labor exploradora, civilizadora y misionera se prosiguió con gigantescos esfuerzos por casi toda la Montaña del Perú, y aun en el remoto archipiélago de Chiloé durante el siglo XVIII y hasta los días de la independencia del Perú. El prestigio e influencia de los misioneros de Ocopa fueron decisivos en la incorporación efectiva a la fe a la civilización y a la nación peruana de gran parte de las inmensas regiones bañadas por los grandes ríos que forman el Amazonas con la mayoría de las tribus que las pueblan. Además , con personal de Ocopa se formaron a mediados del siglo XVIII algunos otros Colegios Misioneros con el de Tarija en Bolivia Y Chillán en Chile.

Cerrado el Convento de Ocopa en 1824 por un Decreto de Bolívar, Disolviendo la Comunidad y perdiéndose casi por entero las misiones, volvió a ser restaurado en 1836 dando origen a su vez a la restauración o fundación de varios convenios en el Perú. Sus nuevos moradores prosiguieron con renovado esfuerzo las proezas de sus antecesores hasta el presente siglo. Fueron famosísimas en el siglo pasado las misiones populares dadas por ellos o por sus hermanos de los otros convenios en casi todo el Perú, despertando y fortaleciendo la fe cristiana contra los errores de entonces. Con razón se ha merecido los más grandes elogios, que sintetizan la obra evangelizadora y peruanista de Ocopa. Desde el siglo XVII se dijo: “Ocopa, relicario del Perú”. Don José de la Riva – Agüero escribió: “El Monasterio de Ocopa ha sido y continua siendo para nosotros lumbre de fe y de cultura, creador del sentimiento Nacional y ensanchador del suelo de la Patria”. Mas condensada y no menos bella es la frase de Raúl Porras Barrenechea hecha famosa en la exposición Amazónica de 1943: “Ocopa, foco perenne de peruanidad y luz evangélica”.

Al ser suprimido los Colegios Misioneros (1907), Ocopa pasó a formar parte de la provincia de San Francisco Solano, participando desde entonces en la actividad apostólica y misionera de aquella. En 1928 es nombrada como casa única de Estudios Superiores de Filosofía y Teología, que ha venido cumpliendo loablemente hasta 1972. En esta delicada tarea n o a tenido menos merito e importancia que en su antigua labor misionera, pues aquí se han formado casi todos los miembros de la provincia y de aquí han salido celebres misioneros y eminentes Obispos, que no es necesario volver a citar.

Ocopa se ha distinguido siempre por la atención a los pueblos del centro por medio de cuaresmas misiones populares, festividades patronales, preparación de colegios, enseñanza del catecismo ejercicios espirituales, visita a las numerosas hermandades de la Tercera Orden Franciscano y asistencia médica y alimenticia a los enfermos y necesitados. Siempre se ha dado hospedaje a peregrinos y viajeros y últimamente a turistas familias y estudiantes. Es parroquia desde 1954, teniendo a su cargo varios pueblos vecinos últimamente está sirviendo como lugar ideal para retiros espirituales de grupos apostólicos y de colegios.

La actividad de Ocopa se dejó sentir, antes lo mismo que ahora sobre todo en los pueblos del Valle de Jauja; influencia no solamente religiosa si no también cultural y social es famosa su Biblioteca, con 20.000 volúmenes, abierta a los estudiosos. Esta perfectamente organizada y con servicio diario de consulta. Igualmente impresionante es su colección de lienzos coloniales muy bien conservados. Su museo Misional, formado a comienzos de esta siglo, es de lo mejor en su género del Perú. Por esto, Ocopa se ha convertido en el centro cultural y turístico más importante de la Serranía Central.

Cuatro claustros de estilo colonial constituyen el actual convento que se levanta a lado del que fue primitivo conventillo de Ocopa y que se conserva intacto tal como lo hizo edificar el fundador. Se le conoce con el nombre de la Obrería. El actual convento es austero y sólido, pero al mismo tiempo alegre y acogedor; gruesas columnas sostiene las galerías de amplios corredores que hacen marco a los jardines centrales. Fue declarado Monumento Histórico en 1955. A horas convenientes de la mañana y de la tarde puede recorrerse el histórico recinto, siempre acompañado por un religioso.

Resumiendo, dieron con un admirador del convento: “Ocopa es famoso no solo por su tradición histórica, su biblioteca como puesto de avanzada para las Misiones de nuestra Amazonía sino también por su franca y sencilla hospitalidad a peregrinos estudiantes y viajeros que compromete la perenne gratitud de sus huéspedes”. Y uno de los periódicos de mayor circulación nacional decía hace poco: “El Convento de Ocopa un refugio de paz, de fe, de historia y tradición como no hay otro en el país”. Una gran labor religioso-cultural, dándole un carácter moderno, acomodado a las nuevas directrices pastorales. Su acción se extiende tanto en el misterio parroquial como a labor docente en escuelas y colegios. Colaboran eficazmente con lo religioso del convento diversas instituciones religiosas, destacando entre ellas la Hermandad de Caballeros de San Martin de Porras. Entre sus modernas instalaciones cuenta con una hermosa sala parroquial en la que se realiza actuaciones culturales y una biblioteca, también parroquial, a nivel universitario.